domingo, 26 de agosto de 2018

Chaetonychia cymosa (L.) Sweet


Para reparar un poco que tengo algo algo abandonado el blog, voy a dedicar la entrada a una minucia poco conocida de la que he encontrado nuevas poblaciones este verano: Chaetonychia cymosa (se lee "kaetonikia kimosa"). Por no aparecer, no aparece en las recientes guías de Madrid, Sistema Central ni Parque Nacional (Grijalbo 2016, Luceño et al. 2016 y García & Allué 2016).

Chaetonychia cymosa es una pequeña planta (hasta 7 cm altura) de la familia de las cariofiláceas, propia de suelos silíceos descarnados con algo de encharcamiento invernal, aunque de desarrollo relativamente tardío para su diminuto porte, por lo que se la observa viva hasta entrado el verano. Otros pequeños terófitos (plantas anuales) con los que convive (Juncus capitatus, Radiola linoides, etc.) aparecen por esas fechas ya completamente secos.

Chaetonychia cymosa. Lozoyuela, 29/07/2018.


Se trata del único representante del género, de ahí su original aspecto, aunque en obras antiguas se incluía en el género Paronychia. Es propio de la región Mediterránea occidental y en la Península Ibérica aparece dispersa igualmente por la zona oeste (Soriano 1990, en Flora Iberica). Está más citada en Madrid de lo que señalé en 2015: 29 citas recoge la tesis sobre flora de las bases de datos de Madrid (Martín 2016). Muchas más citas que las recogidas en las bases de datos en internet (anthos.es, gbif.org) a las que hay que sumar la propia de La Puebla (Baonza et al. 2015). En Segovia anthos.es la señala en Becerril (Mayor 1975) y Cantalejo (Romero & Rico 1989). Aparece por zonas basales de la sierra, incluido el actual Parque Nacional en La Pedriza (Ruiz et al. 1982), y en zona de arcosas de la campiña. No parece superar los 1250 m en la sierra de Guadarrama.

sábado, 26 de mayo de 2018

Los robledales de la Sierra de Guadarrama: ¿ha cambiado su composición florística con el cambio global?

Se ha iniciado un proyecto de investigación para evaluar si el cambio climático ya ha afectado a los hábitats naturales, particularmente si ha habido un cambio en la composición florística de los robledales del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y su entorno.Lo ha presentado SEBiCoP con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, y del Centro de Investigación, Seguimiento y Evaluación del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama de la Comunidad de Madrid. El proyecto se enmarca en el tratamiento científico de los riesgos e impactos del cambio climático en las comunidades naturales, junto con su seguimiento, mejorando el conocimiento de los componentes y la evaluación de su estado de conservación. La propuesta propone detectar el cambio producido en los principales hábitats de la Sierra de Guadarrama mediante el estudio de la variación en la composición florística de las comunidades vegetales. A tal fin se están repitiendo los inventarios sobre los robledales del Valle del Paular (Fernández 1988) para detectar cambios en los cortejos de flora vascular acompañante. Se pretende aprovechar el valor indicador de las plantas vasculares de la variación climática (recordemos que los pisos de vegetación se definen por la variación de las comunidades vegetales) y tal vez de otros fenómenos asociados al cambio global como la creciente nitrificación de los ecosistemas. 

Pisos de vegetación del Valle del Paular:
Peñalara desde Rascafría

Esta aproximación al fenómeno del cambio global contaría con la ventaja de obtener resultados desde el primer año del proyecto, frente a otro tipo de propuestas, como la instalación de parcelas para su seguimiento futuro, que requiere de financiación a largo plazo y hace incierta su viabilidad. Por contra, se enfrenta a la mayor dificultad de interpretación de las posibles variaciones en la composición de las comunidades y a las limitaciones temporales del proyecto, a finalizar los trabajos de campo en junio de 2018.

De la revisión efectuada desde el inicio del proyecto (diciembre de 2017) se ha seleccionado evaluar el cambio en la composición florística de los robledales de Quercus pyrenaica. Son estos los principales bosques de la Sierra de Guadarrama, propios del piso medio (suprasubmediterráneo), caducifolio, propio de las montañas silíceas del occidente del Mediterráneo y hábitat de interés comunitario. Otros autores ya han estudiado con una metodología semejante el cambio en los pastizales de cumbre (Jiménez et al. 2014).


jueves, 22 de marzo de 2018

Sobre el debate de la ladera del Mosquito

(Para ver anuncio y participantes ver la entrada anterior)

Realmente hubo poco debate, al principio incluso alguno se dedicó a reventarlo, desde la propia mesa de ponentes, sin que fuera justificación que desde los organizadores no se hubiera avisado a los ponentes del sector forestal de que había hasta 10' para exponer sus puntos de vista. Un fallo de los organizadores. 

Uno pretendía tener una postura algo intermedia: entiendo que sobran muchos pinos de Sierra Escalva, no todos, incluso de las zonas con abundante regenerado de tejos, acebos y servales, y entendería cierta pérdida de plántulas o pequeños brinzales (¿no podían haberse trasplantado?) pero no comprendo que siendo especies catalogadas no se tenga más cuidado con ellas y más cuando a mi el área de Conservación Natural me prohibió herborizar estando contratado por el área de Educación Ambiental para hacer el Catálogo florístico de la zona (¿que idea de conservación natural tienen?, o de ¿como se hace un estudio florístico?, y luego autorizan lo que autorizan). Era además una ocasión para llamar la atención sobre otras especies más amenazadas en la región de Madrid existentes (e incluso extintas) en la zona, hablar de la necesidad de los estudios florísticos, de la necesidad de corregir el catálogo de especies protegidas, etc. [presentación].

A pesar de todo se expusieron algunos argumentos razonables por parte de Gregorio Montero (justificando la necesidad general de la explotación forestal y de las claras) o de Juan Ignacio García (sobre los beneficios a medio plazo de las mismas aunque afectara a brinzales, que el uso de la maquinaria pesada usada era lo mejor en estas zonas aterrazadas, pues permite cortar y sacar los pinos hasta 6 m de la vía de saca sin afectar a más suelo), pero haciendo oídos sordos a los argumentos de Fernando Vasco y Jaime Braschi que la pista realizada había afectado a ejemplares juveniles y adultos que ya habían escapado al diente del corzo, al parecer (?) principal amenaza de la especie, o que puede haber zonas muy concretas donde conviene incluso tener mucho más cuidado. Es curioso un argumento utilizado, el del símil del enfermo en quirófano que luego se recupera a medio plazo (en el caso, decenas de años), para justificar que no hay que valorar ahora la actuación. Pero se puede hacer mejor. Siguiendo el símil, hoy se usan en muchos casos técnicas de lamparoscopia, poco invasivas, donde la recuperación es inmediata. Sobre la pista realizada, todavía no terminada, esperemos que no se complete: hay que seguir presionando para conseguir la confirmación por la administración de su cancelación.

Siendo zonas puntuales uno puede pensar que incluso no hace falta cortar los pinos y desemboscarlos: se pueden anillar unos pocos ejemplares y que las llamadas "plagas" (biodiversidad forestal) hagan el trabajo de favorecer la naturalización de las masas, como hemos visto en muchas otras plantaciones. En fin, uno tiene la impresión que hay cierto sector dentro de la escuela de ingenieros de montes (varios docentes claramente) y de la administración forestal/conservación madrileña donde lo de los catálogos de especies amenazadas es una molestia para hacer la gestión que quieren y lo mejor es ignorarlos. 

Se comentó que se había pedido un Life para "restaurar" dos de los espacios de mayor valor (junto con otras dehesas) de la Sierra del Rincón: el Monte de la Solana y la ribera del Jarama. Si en la Solana sorprende que no existan apenas hayas, habiendo otra flora de gran valor y siendo contiguo al hayedo de Montejo, ¿que falta en la ribera del Jarama?¿acaso los olmos blancos -que no negros- Ulmus laevis, claramente introducidos en la zona central de la Península?. ¿No hay sitios mejores para restaurar?, como todos estos pinares de plantación, aclarados o no.

También fue interesante enterarse que ya había habido un estudio sobre estas tejedas para la Comunidad de Madrid y por la propia asociación de amigos de los Tejos y que debe yacer olvidado en algún cajón, sino perdido. Es necesario publicar/divulgar los estudios a riesgo de impactos mayores por ignorarlos.

viernes, 16 de marzo de 2018

Conferencia-debate sobre gestión y conservación de la ladera del Mosquito (Sierra del Rincón)




Presentación: el Director de la E.T.S. de Ingeniería de Montes, Forestal y del Medio Natural, D. Germán Glaría Galcerán abrirá la jornada.

Ponencia: La Tejeda de la Ladera del Mosquito: primeros datos del censo efectuado por AATT entre abril de 2017 y febrero 2018. Por D. Fernando Vasco Encuentra. Presidente de AATT.


Ponencia: no solamente tejos: la regeneración natural en el monte de la Solana. Por D. Jaime Braschi. Vicepresidente de AATT.

Ponencia: D. Luis Gil, Catedrático y director del G.I. Genética, Fisiología e Historia Forestal de la UPM.

Ponencia: D. Juan Ignacio García Viñas, Dr. Ingeniero de Montes y Profesor titular de Universiad del departamento de Sistemas y Recursos Naturales de la UPM.

Ponencia: D. Gregorio Montero. Exinvestigador del INIA y expresidente de la Sociedad Española de Gestión Forestal.

Ponencia: Proyectos de actuación de la Comunidad de Madrid en las Fuentes del Jarama orientadas a la mejora de la biodiversidad, por la Consejería de Medio Ambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio. Comunidad de Madrid. (Se han cursado invitaciones a la CAM: áreas de Conservación de Montes, Flora y Fauna y Educación Ambiental. A día de hoy aún no hemos recibido respuesta).

DEBATE: ¿qué hacer con los pinares de repoblación en los espacios protegidos.
Moderador: D. Daniel Pablo de la Cruz Sánchez-Mata. Catedrático de Botánica, Facultad de Farmacia, UCM, Presidente de la Sociedad Española de Geobotánica.
Intervendrán en el debate, entre otras personas, D, Antonio López Lillo, D. Helios Sainz Ollero, D, Emilio Blanco Castro, D. Rodrigo Balaguer y personas que se encuentren en el acto, tanto de las tres áreas invitadas de la Consejería, como del público asistente.

lunes, 12 de marzo de 2018

Estudio florístico de la Dehesa de Somosierra

De las 32 publicaciones de 2017 sobre la Sierra de Guadarrama o conservación de flora recopiladas en la Bibliografía, un número ciertamente notable, voy a centrarme en la aproximación al catálogo de la Dehesa Bonita de Somosierra (Lazaro et al. 2017). No por que sea el trabajo más importante o interesante pero si por intentar un estudio florístico de un paraje. Estudios cada vez más escasos pero que siguen siendo muy necesarios incluso en Madrid, que pasa por ser una comunidad bien estudiada por la cantidad (miles) de referencias con datos florísticos (Martín Castro 2015). Realmente se ha confundido la cantidad con la calidad, pues escasean los estudios florísticos completos que nos informen, o intenten por lo menos, de todas las especies que existen en un lugar,  sabiendo que raramente se puede dar por bien estudiada la flora de un paraje. Obviamente si tuvieramos tal tipo de estudios de todos los sectores de Madrid (un número muy inferior al de reseñas recopiladas), entonces la unión de todos ellos nos daría una buena imagen de la flora regional y su distribución. Tales estudios son básicos para conocer las especies amenazadas y su estado de conservación.

Así es de celebrar cualquier nuevos estudio que tenga estos objetivos, especialmente cuando afectan a espacios de gran interés como es la Dehesa Bonita de Somosierra, condición ya apuntada en este blog y por otros autores (por ejemplo Ruiz de la Torre 1984; Bermejo 2006).

Los resultados destacados de Adrian Lázaro y coautores son: "Un total de 192 especies y subespecies identificadas. Cabe destacar la determinación de dos especímenes de Betula pendula subsp. fontqueri previamente catalogados como Betula alba e inscritos como árboles singulares de la Comunidad de Madrid. Igualmente, hasta donde hemos podido averiguar, se presentan las primeras citas en la Comunidad de Madrid para las especies Myosotis debilis, Ornithogalum bourgaeanum y Rubus vagabundus".

Hay que señalar que las cifras son más bien modestas, por lo que hacen bien en hablar de aproximación: para un paraje similar como el hayedo de Montejo se señalaron, con un criterio ciertamente amplio, unas 458 especies. La presencia de Betula fontqueri en Somosierra, junto con otras especies y subespecies de abedul ya la señalaron Manuel Peinado y Gerardo Moreno (1984), con una aproximación taxonómica cambiada en Flora Iberica (1990) por los mismos autores, y sobre la que todavía no se ha dicho la última palabra. Está bien determinar a que taxón corresponden los individuos del catálogo de arboles singulares madrileño. Rubus vagabundus también ha sido citado previamente de Madrid, en la flora madrileña de Javier Grijalvo (2016) y en la tesis sobre etnobotánica de la Sierra Norte de Laura Aceituno (2010), aunque no contienen citas precisas.

Algunas otras citas merecen comentario, como señalar como novedad provincial a Ornithogalum bourgaeanum sin señalar que gran parte de las citas previas de O. umbellatum, citado del mismo paraje en el atlas de las bulbosas madrileñas (Cebolla y Rivas 1994), corresponden a O. bourgeanum. Similarmente necesitaría explicación la presencia de Narcissus triandrus subsp. triandrus o Narcissus pseudonarcissus subsp. pseudonarcissus cuando las subespecies citadas del mismo paraje o el entorno, por ejemplo en el mismo atlas señalado (Cebolla y Rivas 1994), son pallidulus y confusus (=portensis) respectivamente. La diferenciación entre ambos pares de subespecies ofrece cierto solape en caracteres cuantitativos y se basa en parte en la separación geográfica, por lo que no es raro que se encuentren individuos aparentemente de una en zonas propias de las otras, o eso o se cuestiona su validez. Más chocante es la cita de Brassica repanda subsp. nudicaulis, subespecie señalada propia de tomillares, claros de matorrales, en substratos calizos con mayor o menor proporción de yeso; entre 500-1000 m (Gómez Campo 1993 en Flora Iberica), condiciones ambientales inexistentes en dicha dehesa. De ser correcta la identificación, habría que pensar en ejemplares adventicios tal vez cercanos a la carretera. También es algo chocante la presencia de Piptatherum miliaceum, la gramínea de los descampados del centro y sur de la provincia...


Otras especies únicas en Madrid presentes en dicha dehesa son Allium ursinum, Actaea spicata o Salix caprea, citadas por Miguel Ángel Bermejo (2006) imprecisamente, aunque con estudio inédito detallando su presencia actual, o Rosa dumalis s.l., señaladas por Juan Carlos Zamora y Pedro Jiménez (2013).

Cita completa del trabajo reseñado:
Lázaro-Lobo, A.; Rodríguez de Francisco, B.; Palá-Paúl, J. (2017). Approach to the floristic catalogue of the Dehesa of Somosierra and new records for the Community of Madrid (Spain). Bot. complut. 41: 29-38.
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lunes, 19 de febrero de 2018

Viscum album subsp. album

En 1996 me publicaron en la revista Ecología* un artículo sobre la subespecie de muérdago propia de caducifolios (Viscum album L. subsp. album) en la Sierra de Guadarrama. Hasta entonces sólo se conocía de Rascafría, junto a la carretera del puerto de la Morcuera (Fernández González 1988) y del barranco del Aguilón (Revilla 1995), existiendo una cita muy antigua de Canencia (Quer en Gómez Ortega 1784).


Desde entonces he podido localizar algunas localidades (cuadrículas UTM de 1 km) más, pero muy próximas a los sitios ya vistos hasta 1996, que amplían ligeramente el área y aportan algunos hospedantes nuevos. Lo más interesante ha sido ver que no se limita a los barrancos del Aguilón, Santa Ana y valle de Canencia, sino que alcanza la vega del Lozoya, donde curiosamente parece estar restringido al chopo híbrido (Populus × canadensis), como he visto en Alameda del Valle (30TVL2829) recientemente, y en Rascafría (30TVL2728) en 2015. También curiosa es su presencia sobre un mostajo situado en la ribera del arroyo de Santa Ana, junto a un afloramiento calcáreo (foto adjunta), en una situación geográfica intermedia.


Esta especie es ideal para localizar en invierno, aunque no siempre es fácil identificar los hospedantes. ¿Alguien tiene más observaciones sobre el muérdago (sitio y hospedante) para completar el mapa y la relación de hospedantes?.


Viscum album L. subsp. album en la Sierra de 
Guadarrama y zonas limítrofes (datos propios).

Como curiosidad, puedo señalar que a raiz de localizar las poblaciones de muérdago, hice algún ensayo en Bustarviejo (no reflejado en el mapa), donde lo sembré exitosamente sobre algunos arbustos de jardín como Pyracantha angustifolia y Ligustrum ovalifolium, donde es capaz de crecer, mejor en el primero. Sobre este aligustre californiano crece mejor el Viscum cruciatum, y por completar los ensayos, también he sembrado con éxito el muérdago de los pinos (Viscum album L. subsp. austriacum (Wiesb.) Vollm.), en este caso sobre Pinus radiata. Esta subespecie tiene también una distribución algo peculiar, por estar casi restringida en nuestro ámbito a la vertiente segoviana y zonas limítrofes madrileñas, a pesar de la amplísima distribución de sus hospedantes.


Más datos en:
Baonza, J. 1996. Viscum album subsp. album en Madrid. Ecología 10:317-319. Madrid.

*Revista editada por el ministerio de Medio Ambiente, desaparecida con la crisis y no recopilada en anthos.es

miércoles, 27 de septiembre de 2017

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