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lunes, 12 de marzo de 2018

Estudio florístico de la Dehesa de Somosierra

De las 32 publicaciones de 2017 sobre la Sierra de Guadarrama o conservación de flora recopiladas en la Bibliografía, un número ciertamente notable, voy a centrarme en la aproximación al catálogo de la Dehesa Bonita de Somosierra (Lazaro et al. 2017). No por que sea el trabajo más importante o interesante pero si por intentar un estudio florístico de un paraje. Estudios cada vez más escasos pero que siguen siendo muy necesarios incluso en Madrid, que pasa por ser una comunidad bien estudiada por la cantidad (miles) de referencias con datos florísticos (Martín Castro 2015). Realmente se ha confundido la cantidad con la calidad, pues escasean los estudios florísticos completos que nos informen, o intenten por lo menos, de todas las especies que existen en un lugar,  sabiendo que raramente se puede dar por bien estudiada la flora de un paraje. Obviamente si tuvieramos tal tipo de estudios de todos los sectores de Madrid (un número muy inferior al de reseñas recopiladas), entonces la unión de todos ellos nos daría una buena imagen de la flora regional y su distribución. Tales estudios son básicos para conocer las especies amenazadas y su estado de conservación.

Así es de celebrar cualquier nuevos estudio que tenga estos objetivos, especialmente cuando afectan a espacios de gran interés como es la Dehesa Bonita de Somosierra, condición ya apuntada en este blog y por otros autores (por ejemplo Ruiz de la Torre 1984; Bermejo 2006).

Los resultados destacados de Adrian Lázaro y coautores son: "Un total de 192 especies y subespecies identificadas. Cabe destacar la determinación de dos especímenes de Betula pendula subsp. fontqueri previamente catalogados como Betula alba e inscritos como árboles singulares de la Comunidad de Madrid. Igualmente, hasta donde hemos podido averiguar, se presentan las primeras citas en la Comunidad de Madrid para las especies Myosotis debilis, Ornithogalum bourgaeanum y Rubus vagabundus".

Hay que señalar que las cifras son más bien modestas, por lo que hacen bien en hablar de aproximación: para un paraje similar como el hayedo de Montejo se señalaron, con un criterio ciertamente amplio, unas 458 especies. La presencia de Betula fontqueri en Somosierra, junto con otras especies y subespecies de abedul ya la señalaron Manuel Peinado y Gerardo Moreno (1984), con una aproximación taxonómica cambiada en Flora Iberica (1990) por los mismos autores, y sobre la que todavía no se ha dicho la última palabra. Está bien determinar a que taxón corresponden los individuos del catálogo de arboles singulares madrileño. Rubus vagabundus también ha sido citado previamente de Madrid, en la flora madrileña de Javier Grijalvo (2016) y en la tesis sobre etnobotánica de la Sierra Norte de Laura Aceituno (2010), aunque no contienen citas precisas.

Algunas otras citas merecen comentario, como señalar como novedad provincial a Ornithogalum bourgaeanum sin señalar que gran parte de las citas previas de O. umbellatum, citado del mismo paraje en el atlas de las bulbosas madrileñas (Cebolla y Rivas 1994), corresponden a O. bourgeanum. Similarmente necesitaría explicación la presencia de Narcissus triandrus subsp. triandrus o Narcissus pseudonarcissus subsp. pseudonarcissus cuando las subespecies citadas del mismo paraje o el entorno, por ejemplo en el mismo atlas señalado (Cebolla y Rivas 1994), son pallidulus y confusus (=portensis) respectivamente. La diferenciación entre ambos pares de subespecies ofrece cierto solape en caracteres cuantitativos y se basa en parte en la separación geográfica, por lo que no es raro que se encuentren individuos aparentemente de una en zonas propias de las otras, o eso o se cuestiona su validez. Más chocante es la cita de Brassica repanda subsp. nudicaulis, subespecie señalada propia de tomillares, claros de matorrales, en substratos calizos con mayor o menor proporción de yeso; entre 500-1000 m (Gómez Campo 1993 en Flora Iberica), condiciones ambientales inexistentes en dicha dehesa. De ser correcta la identificación, habría que pensar en ejemplares adventicios tal vez cercanos a la carretera. También es algo chocante la presencia de Piptatherum miliaceum, la gramínea de los descampados del centro y sur de la provincia...


Otras especies únicas en Madrid presentes en dicha dehesa son Allium ursinum, Actaea spicata o Salix caprea, citadas por Miguel Ángel Bermejo (2006) imprecisamente, aunque con estudio inédito detallando su presencia actual, o Rosa dumalis s.l., señaladas por Juan Carlos Zamora y Pedro Jiménez (2013).

Cita completa del trabajo reseñado:
Lázaro-Lobo, A.; Rodríguez de Francisco, B.; Palá-Paúl, J. (2017). Approach to the floristic catalogue of the Dehesa of Somosierra and new records for the Community of Madrid (Spain). Bot. complut. 41: 29-38.
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domingo, 12 de junio de 2016

Nuevas reseñas bibliográficas

Recientemente (o por lo menos este año) han aparecido nuevas obras de interés para la flora guadarrameña.

La primera es un nuevo tomo de Flora Iberica, el IX, que salió a principios de año (aunque oficialmente fue a fines de 2015). Uno más de esta monumental obra sobre la flora íbero-balear, que nos acerca a su finalización: ya solo quedan dos de los tres tomos de las compuestas y el volumen dedicado a las gramíneas, también de tres tomos. Describe en este tomo todas las especies de las familias Rhamnaceae, Vitaceae, Sapindaceae, Hippocastanaceae, Aceraceae, Anacardiaceae, Simaroubaceae, Cneoraceae, Coriariaceae, Rutaceae, Meliaceae, Zygophyllaceae, Juglandaceae, Linaceae, Geraniaceae, Oxalidaceae, Tropaeolaceae, Balsaminaceae y Polygalaceae. Destacar para la flora guadarrámica las familias de Geraniáceas, Rhamnáceas (con propuesta muy analítica para Rhamnus, obliga a revisar todas las observaciones previas de Rh. lycioides por ejemplo) o Lináceas.



Una segunda obra, ésta si recién salida, es la "Guía de campo del Sistema Central" de Modesto Luceño, Pablo Vargas y Bernardo García, actualización de la anterior y clásica "Guía botánica del Sistema Central español". Además de enriquecer todos los apartados de la versión anterior y actualizar la taxonomía, incluso incorporando las actualizaciones más recientes de los estudios genéticos (lo que esta cambiando la propia taxonomía incluida en Flora Iberica), ha incluido comentarios sobre fauna, hongos y plantas no vasculares, añadiendo múltiples fotografías de todos estos grupos y de las propias plantas vasculares, aunque las claves siguen siendo exhaustivamente sólo para la flora vascular que crece por encima de 1700 m. En estas claves es de notar que las especies recogidas han pasado de 570 especies a 678, fruto del mejor conocimiento y de la mayor amplitud geográfica. Tal incremento en el contenido ha llevado a que el número de páginas suba hasta 933, con lo que lo de "guía de campo" queda para esforzados excursionistas. La obra aumenta el interés de la anterior, aunque igual hubiera sido mejor bajar la cota que incorporar otros grupos para los que existen otras guías completas, salvo para musgos y hepáticas, donde las abundantes fotografías de especies de esta cordillera la convierten en un buen complemento de las guías generalistas de estos grupos. Hay que señalar que el contenido o las apreciaciones de abundancia están claramente sesgadas al sector occidental, particularmente el sector gredense, mejor conocido por los autores (también han ampliado el rango de la obra hasta la Serra da Estrella). Así, sobre el sector guadarrámico y oriental hay algunas carencias: falta toda referencia a los afloramientos calizos y su flora característica presente en este sector y también faltan algunas actualizaciones florísticas, seguramente por no recoger anthos.es muchas referencias de las publicadas en la revista Ecología o por ser algunas muy recientes. Sin embargo también reseña una interesante especie para el macizo de Peñalara, como es Erigeron alpinus, desconocida aquí hasta ahora.



La tercera obra a la que me voy a referir es la guía que se anuncia en uno de los laterales de este blog, "La guía de los árboles de la Sierra de Guadarrama", coordinada por Emilio Blanco, Felipe Castilla y Juan Antonio Durán, a los que se añaden como coautores Rubén Bernal y yo mismo, Jorge Baonza. No es una guía de identificación (carece de claves y las descripciones no siempre son diagnósticas, las especies aparecen ordenadas por importancia más o menos cuantitativa), algo irregular en el contenido, pero a pesar de su pequeño formato (un auténtico libro de bolsillo) es la recopilación más completa de especies arbóreas que se pueden encontrar en esta sierra, incluidas las alóctonas. Aspecto este último de interés pues tal circunstancia no siempre es obvia, especialmente en esta sierra con incorporaciones desde antiguo y de lo que es un ejemplo la propia discrepancia sobre el carácter del olmo blanco (y otras especies) mantenida en este libro frente a este blog. En esta misma editorial (La Librería) también han sacado una guía de plantas de esta sierra, pero su alcance es muy limitado, 100 especies, menor que el número de especies arbóreas señaladas en la guía de árboles. Con tal exigüedad, son preferibles guías para otros ámbitos ibéricos, incluso las traducciones de guías "europeas". Mi preferida por todo lo que cuenta sobre historia natural y ecología de las propias plantas es la ya antigua de Alastair Fitter (1987) "Flores silvestres de España y Europa", que aunque muy pobre en especies mediterráneas y particularmente en endemismos ibéricos (ninguno), recoge muchas más especies guadarrámicas. Para un conocimiento de como aparecen las plantas, las comunidades de las que forman parte, una obra divulgativa actual es la guía de Javier Grijalbo "Vegetación y flora de Madrid", aunque obviamente no trata la vertiente castellano-leonesa de estas sierras.


lunes, 19 de enero de 2015

Primera parte del volumen XVI de Flora Iberica: Compuestas Carduoidae

Ya ha salido publicado el volumen XVI (I) de Flora Iberica dedicado a la subfamilia Carduoideae de las Compuestas, que incluye la mayoría de los "cardos" (denominación vulgar de casi cualquier hierba espinosa perteneciente a esta u otras familias). Como decíamos en una entrada anterior, esta familia de las Compuestas contará con tres tomos, lo que da idea de la abundancia de especies en la flora ibérica. Y no es que sean livianos: este primero consta de 734 páginas para describir 29 géneros, algunos tan importantes como Centaurea, con 94 especies descritas. Otros géneros interesantes para la flora guadarrámica son Cirsium y Carduus, a los que se puede añadir: Carlina, Onopordum, Jurinea, Crupina, Serratula, Rhaponticum, Carthamus, etc.


La mayoría de las novedades nomenclaturales ya habían sido incorporadas al catálogo, pues el género Centaurea (en el que más cambios ha habido) ya había sido publicado en varios artículos previos. 

Una crítica que se puede hacer es que deberían ser más rigurosos con lo que señalan como flora alóctona, dado que esta es una obra de referencia en los catálogos de especies invasoras, de forma que no se estigmatice a especies para las que tal consideración es una mera suposición, como ocurre con casi todas los consideradas arqueófitas o introducidas antes de 1500 (salvo unas pocas especies cultivadas). Un ejemplo es el de Centaurea cyanus señalada como "posiblemente nativa del SE de Europa y W de Asia; extendida desde muy antiguo por Europa y otras regiones junto a los cultivos de cereal" y señalada con el signo de alóctona en todas las provincias en que aparece (Devesa & Muñoz 2014). ¿Se está seguro de tal hipótesis?, ¿a que se refiere lo de antiguo? ¿del neolítico?. Esta es una consideración tradicional, por su carácter frecuentemente arvense pero con escaso fundamento, como si la Península Ibérica no hubiera sufrido perturbaciones hasta el neolítico. Si esta especie persiste en la Sierra de Guadarrama en zonas donde hace más de 50 años que no se cultiva cereal, cabe suponer que antes de la introducción de la agricultura pudiera tener hábitats semejantes, aunque en cualquier caso el cultivo de cereal la haya favorecido notablemente. Un caso paradigmático y bien estudiado es el de la tortuga mora según un reciente artículo de la revista Quercus (nº 347, Gracia et al. 2015): considerada habitualmente introducida por la falta de registro fósil en Europa occidental (un dato, no una suposición), consideración aparentemente confirmada con los primeros estudios genéticos que relacionaban las poblaciones ibéricas con las del N de África, y así se señala en el Atlas y Libro Rojo de los anfibios y reptiles de España; el patrón genético (analizando varios marcadores) de la especie en ambas orillas del Mediterráneo ha revelado que ciertamente la población del sureste peninsular procedería del entorno de Orán (Argelia) pero datado hacia finales del Würm, hace 20.000-30.000 años, lo que apunta una posible colonización natural a bordo de balsas de vegetación.

miércoles, 22 de enero de 2014

Volumen XX de Flora Iberica

Ya ha sido publicado el volumen XX de Flora Iberica. Contiene importantes familias de monocotiledóneas como son las Amarilidáceas, Liliáceas (aunque se mantiene esta familia, se señala que habría que dividirla en 7 y algún género como Allium incluirlo en la anterior), Iridáceas y Agaváceas (esta última exótica y sin representantes naturalizados en la Sierra de Guadarrama). Ya solo faltan 3 volúmenes de esta monumental obra, aunque alguno va a contar con tres tomos, como el XVI, dedicado a las Compuestas.

Como es habitual cada vez que sale un volumen de esta obra se producen cambios taxonómicos y nomenclaturales, e incluso la descripción de nuevas especies, lo que obligan a actualizar el Catálogo de la Sierra de Guadarrama y a los que conviene irse acostumbrando. Algunos ya los había incorporado gracias a disponer de los borradores de los géneros en la página web de Flora Iberica, como los nuevos nombres válidos Asphodelus serotinus Wolley-Dod (A. aestivus) y Colchicum multiflorum Brot. (C. autumnale auct.); además de clarificar el confuso género Gagea.

Otros cambios:

El género Iris se divide, cambiando por ejemplo Limniris pseudoacorus (L.) Fuss (Iris pseudoacorus L.), Chamaeiris reichenbachiana (Klatt) M.B. Crespo (Iris spuria subsp. maritima P. Fourn.), Xiphion vulgare Mill. (Iris xiphium L.) y Xiphion latifolia Mill. (Iris latifolia (Miller) Voss).

Añadir más especies, como Muscari baeticum, a la flora de la Sierra de Guadarrama.

Nuevos nombres correctos como: Ornithogalum bourgeanum Jord. & Fourr. (O. umbellatum auct.) y Gladiolus communis L. (G. illyricus Koch.).

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