lunes, 19 de enero de 2015

Primera parte del volumen XVI de Flora Iberica: Compuestas Carduoidae

Ya ha salido publicado el volumen XVI (I) de Flora Iberica dedicado a la subfamilia Carduoideae de las Compuestas, que incluye la mayoría de los "cardos" (denominación vulgar de casi cualquier hierba espinosa perteneciente a esta u otras familias). Como decíamos en una entrada anterior, esta familia de las Compuestas contará con tres tomos, lo que da idea de la abundancia de especies en la flora ibérica. Y no es que sean livianos: este primero consta de 734 páginas para describir 29 géneros, algunos tan importantes como Centaurea, con 94 especies descritas. Otros géneros interesantes para la flora guadarrámica son Cirsium y Carduus, a los que se puede añadir: Carlina, Onopordum, Jurinea, Crupina, Serratula, Rhaponticum, Carthamus, etc.


La mayoría de las novedades nomenclaturales ya habían sido incorporadas al catálogo, pues el género Centaurea (en el que más cambios ha habido) ya había sido publicado en varios artículos previos. 

Una crítica que se puede hacer es que deberían ser más rigurosos con lo que señalan como flora alóctona, dado que esta es una obra de referencia en los catálogos de especies invasoras, de forma que no se estigmatice a especies para las que tal consideración es una mera suposición, como ocurre con casi todas los consideradas arqueófitas o introducidas antes de 1500 (salvo unas pocas especies cultivadas). Un ejemplo es el de Centaurea cyanus señalada como "posiblemente nativa del SE de Europa y W de Asia; extendida desde muy antiguo por Europa y otras regiones junto a los cultivos de cereal" y señalada con el signo de alóctona en todas las provincias en que aparece (Devesa & Muñoz 2014). ¿Se está seguro de tal hipótesis?, ¿a que se refiere lo de antiguo? ¿del neolítico?. Esta es una consideración tradicional, por su carácter frecuentemente arvense pero con escaso fundamento, como si la Península Ibérica no hubiera sufrido perturbaciones hasta el neolítico. Si esta especie persiste en la Sierra de Guadarrama en zonas donde hace más de 50 años que no se cultiva cereal, cabe suponer que antes de la introducción de la agricultura pudiera tener hábitats semejantes, aunque en cualquier caso el cultivo de cereal la haya favorecido notablemente. Un caso paradigmático y bien estudiado es el de la tortuga mora según un reciente artículo de la revista Quercus (nº 347, Gracia et al. 2015): considerada habitualmente introducida por la falta de registro fósil en Europa occidental (un dato, no una suposición), consideración aparentemente confirmada con los primeros estudios genéticos que relacionaban las poblaciones ibéricas con las del N de África, y así se señala en el Atlas y Libro Rojo de los anfibios y reptiles de España; el patrón genético (analizando varios marcadores) de la especie en ambas orillas del Mediterráneo ha revelado que ciertamente la población del sureste peninsular procedería del entorno de Orán (Argelia) pero datado hacia finales del Würm, hace 20.000-30.000 años, lo que apunta una posible colonización natural a bordo de balsas de vegetación.

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